Carrera profesional
Cuándo dejar un trabajo: señales, miedos y cómo irte sin perder derechos
Pocas decisiones se piensan tanto y se hablan tan poco. Si llevas tiempo preguntándote si deberías irte, esta guía te ayuda a ordenar lo que sientes y a conocer las opciones antes de dar el paso, para que no te cueste más de lo necesario.
Hay trabajos que se dejan de un día para otro y trabajos que se van dejando poco a poco. Primero dejas de proponer ideas. Luego dejas de contar en casa cómo te ha ido. Un día te descubres mirando ofertas en el baño, sin saber muy bien qué buscas.
La pregunta “¿debería irme?” rara vez tiene una respuesta limpia. Casi siempre hay dinero de por medio, miedo a equivocarte y la sensación de que quizá el problema eres tú. Esta guía no va a decidir por ti, pero sí puede ayudarte a separar un mal momento de un trabajo que ya no tiene arreglo, y a salir, si sales, sin perder derechos por el camino.
Señales de que quizá ha llegado el momento
Ninguna de estas señales, por sí sola, significa que tengas que irte. Pero si te reconoces en varias y duran meses, merece la pena tomárselo en serio:
- Tu salud lo está notando. Duermes mal, tienes ansiedad los domingos o enfermas más desde que empezaste. Si esto te suena, lee también la guía sobre ansiedad por el trabajo.
- Ya lo has intentado. Has hablado con tu responsable, has pedido cambios de tareas, de equipo o de horario, y no ha cambiado nada.
- El problema no es una persona que se va a ir, sino la forma de funcionar. Gritos, favoritismos, jornadas que nunca acaban o una cultura en la que quejarse se castiga.
- Te pide cosas con las que no estás de acuerdo, que van contra tus valores o, directamente, contra la ley.
- No aprendes ni avanzas, y no ves ninguna vía para hacerlo dentro de la empresa.
- Te imaginas dentro de un año en el mismo sitio y lo que sientes es alivio al pensar en irte, no pena.
Y una señal en sentido contrario: si lo que te pesa es una etapa concreta (un proyecto infernal que acaba en dos meses, un responsable que se jubila, un pico de trabajo), puede que merezca la pena esperar y ver cómo queda todo después.
Ejemplos de cómo se vive
No son testimonios reales, sino situaciones habituales:
Me iba bien, el sueldo era bueno y todo el mundo me decía que tenía suerte. Pero llevaba un año llorando en el coche antes de entrar.
Quiero irme, pero no tengo otro trabajo y tengo una hipoteca. Así que aguanto, y cada mes que aguanto me siento peor por no atreverme.
Me fui en caliente, después de una reunión horrible. No lo lamento, pero me habría gustado saber antes que no iba a cobrar el paro.
Qué puedes hacer
1. Separa el trabajo de la situación
Escribe en dos columnas qué te quema de verdad y qué, en cambio, te gusta o necesitas. A veces el problema es el puesto entero; otras veces es una persona, un horario o una carga concreta que podría cambiar. Si puede cambiar, vale la pena pedirlo antes de irte: un cambio de equipo, una reducción de jornada o una conversación clara con tu responsable.
2. Pon el miedo en números
“No me lo puedo permitir” es a menudo un miedo real, pero sin cifras. Calcula cuántos meses podrías vivir con tus ahorros si mañana dejaras de cobrar. Con esa cifra delante, la decisión cambia: puede que tengas más margen del que creías, o puede que necesites irte con otro trabajo ya cerrado.
3. Si puedes, busca antes de irte
Buscar trabajo mientras trabajas es más cansado, pero te da tiempo y te permite negociar sin prisa. Además, si dejas tu empleo por voluntad propia, en general no tienes derecho al paro (lo explicamos más abajo). Si no tienes fuerzas para buscar, empieza por algo pequeño: actualizar el currículum o escribir a dos antiguos compañeros.
4. Conoce las formas de salir y lo que implica cada una
No todas las salidas son iguales. Esto es lo que dice la ley vigente con carácter general:
| Cómo sales | ¿Cobras paro? | ¿Indemnización? |
|---|---|---|
| Baja voluntaria (dimisión) | No, salvo excepciones | No |
| Excedencia voluntaria (si llevas al menos un año en la empresa, de 4 meses a 5 años) | No | No, pero conservas un derecho preferente a volver si hay vacante |
| La empresa cambia de forma sustancial tus condiciones (horario, jornada, salario, funciones) y te perjudica | Sí | 20 días por año, con un máximo de 9 mensualidades |
| Traslado a otra ciudad que obliga a cambiar de residencia | Sí | 20 días por año, con un máximo de 12 mensualidades |
| Incumplimientos graves de la empresa (impago o retrasos continuos del sueldo, cambios que atentan contra tu dignidad…), por la vía del artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores | Sí | La de un despido improcedente: 33 días por año |
| Despido | Sí | Depende del tipo. Lo explicamos en me han despedido |
Las tres vías que dan derecho a paro sin despido tienen condiciones concretas y plazos. La del artículo 50, en concreto, necesita que un juez la reconozca, y mientras tanto normalmente tienes que seguir trabajando. No te vayas pensando que encajas en una de ellas sin haberlo consultado antes.
5. Si vas a dimitir, hazlo bien
- Por escrito. Una carta breve con la fecha de efecto es suficiente. Pide una copia firmada o envíala por un medio que deje constancia.
- Con preaviso. La ley remite a lo que diga tu convenio colectivo (o la costumbre del lugar). Lo más habitual son 15 días naturales, pero en algunos puestos es más. Si no lo respetas, la empresa puede descontarte del finiquito los días que falten.
- Revisa el finiquito. Te corresponden los días trabajados del mes, las vacaciones no disfrutadas y la parte proporcional de las pagas extra. Si no te cuadra, fírmalo como “no conforme”.
- Ojo con el periodo de prueba del siguiente trabajo. Si dejas un trabajo por voluntad propia y en el nuevo te echan por no superar el periodo de prueba antes de que pasen tres meses desde tu baja voluntaria, el SEPE no te reconocerá el paro. Si el nuevo trabajo termina por otro motivo, como el fin del contrato, sí podrías cobrarlo.
6. Cuídate durante la decisión
Pensar en irte cansa casi tanto como quedarte. Ponte un plazo razonable para decidir (tres meses, por ejemplo) en lugar de darle vueltas indefinidamente, y habla con alguien de fuera del trabajo. Decirlo en voz alta ayuda a saber qué quieres.
Qué deberías evitar
- Dimitir en caliente después de una mala reunión. Date al menos un fin de semana.
- Aceptar una “baja voluntaria” que te propone la empresa en lugar de un despido. Pierdes el paro y la indemnización.
- Irte sin mirar tu convenio: el preaviso, las vacaciones pendientes y si tienes algún pacto de permanencia.
- Quemar puentes. Aunque te vayas enfadado o enfadada, una salida correcta te protege en referencias futuras.
- Culparte por no haberte ido antes. Quedarse más tiempo del ideal es lo más habitual cuando hay miedo y facturas.
Cuándo pedir ayuda
Consulta con un sindicato o con un abogado o abogada laboralista antes de irte si crees que la empresa está incumpliendo tus condiciones, no te paga a tiempo o sufres acoso. En esos casos puede haber una salida con paro e indemnización, y dimitir sin más te la cerraría.
Si la situación ya te está afectando a la salud, habla con tu médico de familia: a veces lo urgente es parar, no decidir. Y si en algún momento sientes que no puedes más, tienes teléfonos gratuitos y disponibles las 24 horas en ayuda inmediata.
Esta información tiene carácter general y no sustituye el asesoramiento de un profesional cualificado.
Historias y preguntas relacionadas
Cuando abramos la comunidad, aquí verás experiencias y preguntas de personas que han vivido algo parecido, compartidas de forma anónima. Así protegeremos tu anonimato.
Recursos y fuentes
Guías relacionadas
Salud mental y trabajo
Ansiedad por el trabajo
Señales, qué hacer y cómo funciona la baja
6 minDespidos
Me han despedido
Qué hacer ahora, paso a paso
6 min